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perro con arnés

¿Collar o arnés? ¿Qué elegir?

Por fin llega el buen tiempo y con él los ansiados largos paseos con tu mascota tras meses de lluvia y frío.

Muchos son los que se plantean qué es mejor a la hora de pasear con su peludo: ¿arnés o collar?

Es cierto que hasta hace unos años prácticamente la totalidad de los dueños de un perro optaba por el collar pero esto ha cambiado y el arnés se ha ido extendiendo rápidamente como la mejor opción.

Veamos qué beneficios y desventajas tienen cada uno de los dos sistemas para que así puedas escoger el más adecuado para ti y tu perro.

Collar

De múltiples materiales, anchos y colores, el collar ha sido el sistema, como decíamos, más habitual desde la antigüedad a la hora de pasear a nuestras mascotas.

perro con collar

Pero, en los últimos años, son abundantes sus detractores. La razón: al ir colocado en el cuello del animal, si éste tira mucho de la correa al pasear, el collar podría causarle dolor y daños físicos como contracturas, pinzamientos en la médula, afecciones neurológicas por los vasos y nervios, problemas tiroideos, alteraciones en la respiración como tos crónica ya que pasa la tráquea en esta zona, etc.

Algo muy posible además en el caso de que utilicemos los collares de ahorque o semi-ahorque, desaconsejados e incluso prohibidos en muchos países.

Así, si tu perro es de los que tiran al pasear o de los que tienden a lanzarse contra otros perros, el collar no es una opción recomendable ya que, además de los daños que podría causarle, el animal lo asociará como un castigo y con ello, incrementará su nerviosismo, rechazando incluso el colocárselo.

Por ello, el collar debería ser elegido únicamente en el caso de perros que pasean bien, sin tirones y siempre eligiendo un modelo que sea acolchado, ancho y le quede holgado.

Arnés

Todo parece indicar que el arnés es la opción más recomendable ya que no ocasiona daños a nuestro perro. No le provocará dolor ni en el cuello ni en la espalda y, en caso de que el animal se ponga nervioso y tire con el cuerpo, lo sujetará pero sin asfixiarle.

Eso sí, debemos elegir bien el arnés. El material deberá ser transpirable y la correa deberá ir anclada a la parte trasera para que la fuerza se reparta por todo el cuerpo.

Deberemos elegir además el arnés adecuado según el tamaño de nuestro perro. Si es más grande, el perro podría escaparse y si, por el contrario, es pequeño para su tamaño, podría hacerle daño y cortarle la circulación.

Además, no deberá ir muy ajustado a la zona de las axilas para que no le roce y nunca ir colocado sobre el cuello sino sobre el pecho.

Así que como ves, elige lo mejor para tu perro, en función de sus características corporales y, sobre todo, de cómo pasea. Pregunta siempre a un profesional para que pueda orientarte y ayudarte en la elección.

Y, cómo no, lo mejor, evidentemente, será enseñarle a que, con arnés o collar, pasee a tu lado, sin tirar y disfrutando así los dos del paseo.

 

 

 

 

 


perro en hospital

Las mascotas ayudan a curar

Las mascotas (perros, gatos, caballos…) son una gran ayuda anímica en pacientes con depresión, autismo, alzheimer… Sí. Podían ser muchos los que lo pensaban pero sin una certeza científica… Hasta ahora.

Ese es el resultado de un informe que el Hospital San Juan de Dios ha elaborado con el apoyo de PURINA.

El estudio recoge cómo el centro hospitalario creó, en 2010, una Unidad de intervenciones asistidas con perros para trabajar, mediante la interacción con el animal, los aspectos emocionales, físicos o sociales de los niños ingresados y tratados en el centro: motivar a los más pequeños en su proceso de recuperación y reducir su estrés.

La forma es a través de streaming o conexión vía Internet. Así, la Unidad de Terapias Asistidas con Animales (TAA) del Hospital San Juan de Dios los perros están plenamente integrados, a través de Internet, en el ámbito hospitalario, como en consultas externas (para amenizar y hacer más corta la espera), urgencias (para tranquilizar y distraer a los pequeños), odontología (para tranquilizar y distraer a los niños), etc.

Las mascotas aportan seguridad

Ahora y tras su progresiva implantación desde 2010, el estudio concluye que los perros pueden ayudar a los niños a afrontar actividades estresantes como la visita al doctor y la hospitalización, transmitiéndoles seguridad.

niña con perro

Concretamente, en las TAA en las salas de espera, por ejemplo, el equipo del hospital realizó una encuesta con los siguientes resultados: el 86,5% de los padres estaba de acuerdo en que mientras su hijo jugaba con los perros se sentía menos angustiado por el motivo de consulta; el 96,5% consideraba que entraban más relajados a su visita médica tras la interacción con los perros y el 95% coincidía en que el estado de ánimo de los menores mejoraba con los perros.

Los perros forman parte del Centro de Terapias Asistidas con Animales (CTAC), y están especialmente preparados para trabajar con niños en el ámbito hospitalario.

Así, de acuerdo con Francesc Ristol, director del CTAC, “la intervención con estos perros abre una ‘ventana’ en el exterior a estos niños y permite prevenir el aislamiento que sufren al tener que estar aislados del exterior durante un periodo de tiempo muy prolongado ayudándoles a llenar esa espera. Siempre que es posible, cuando el paciente sale de la situación de inmunodepresión se encuentra presencialmente con los perros de terapia de CTAC y sus técnicas”.