Archivo del Autor: Miguel Lledo

perro parásitos

¿Cómo proteger a tu mascota de los parásitos externos?

Pulgas, garrapatas, mosquitos, piojos… Los enemigos de nuestras mascotas son muchos y, aunque de pequeño tamaño, grandes en los daños que pueden producir.

Estos pequeños animales pueden llegar a transmitir a nuestros perros y gatos algunas enfermedades de especial gravedad como son la leishmaniosis, rickettsiosis, babesiosis, dirofilaria, entre otras.

Lo cierto es que, salvo el mosquito de la Leishmaniosis, el flebótomo que afecta a nuestros canes, que únicamente es activo en temperaturas superiores a los 15 ºC, el resto está presente durante todo el año  y, por ello, saber cómo mantenerlos lejos de nuestros animales es muy importante.

La primera medida que tenemos que tomar es mantener una rutina higiénica adecuada algo que puede parecer básico pero que es esencial y puede evitar muchos problemas.

protección parásitos

El cepillado diario, por ejemplo, de nuestra mascota puede ayudarnos a encontrar y eliminar parásitos como garrapatas o larvas así como para detectar a tiempo pequeños bultos, heridas o marcas síntoma de alguna infección como podría ser la Leishmaniosis.

Pero además de ello, debemos saber que existen distintos productos antiparasitarios en el mercado que, incluso en épocas y en lugares con mucha carga de parásitos, podremos combinar.

Conocer cuáles son estos antiparasitarios, cómo funcionan y en qué casos resultan más recomendables nos ayudará a mantener sano y a salvo a nuestro animal.

  • Pipetas:

Una sola aplicación sobre la piel y tu mascota libre de parásitos. Estas pequeñas ampollas contienen la dosis líquida necesaria para aplicar sobre el cuerpo del perro.

Las hay que actúan contra pulgas, contra garrapatas o contra los mosquitos y las hay que actúan contra todos estos parásitos.

Su efecto suele ser, en casi todos los casos, mensual, y aunque también existen algunas marcas resistentes al agua, en general es mejor si quieres bañar a tu perro, hacerlo dos días antes o dos días después de aplicar la pipeta, para que el producto sea realmente eficaz.

  • Collares:

Al igual que en el caso de las pipetas, existen collares contra pulgas, contra garrapatas o contra los mosquitos y los hay que actúan contra todos estos parásitos.

Tan solo hay que colocarlos en el cuello de nuestra mascota y, según la marca comercial, su efecto dura entre 6 y 8 meses.

Es la opción más duradera y por lo tanto una opción sencilla y cómoda salvo que tu animal tenga la piel muy sensible o sea alérgico ya que en ese caso el collar puede producirle picores y enrojecimiento de la piel.

Tampoco son la mejor opción en hogares donde conviven varios perros que se laman o puedan morder los collares jugando entre ellos, ya que podrían intoxicarse por ingestión accidental.

  • Spray:

Es una opción muy cómoda y que actúa de manera inmediata. Tan solo necesitamos rociar a nuestra mascota por todo el cuerpo a contrapelo, con cuidado de que no le caiga en los ojos, los principios activos se distribuirán sobre la piel y mantendrán al animal protegido.

Para su aplicación, es aconsejable que usemos guantes y que masajeemos suavemente a nuestra mascota para conseguir la perfecta absorción del spray.

Siempre viene bien tener un bote de spray antiparasitario en casa, ya sea para reforzar la protección de forma puntual antes de una salida al campo, o para erradicar rápidamente cualquier infestación inesperada que nuestras mascotas puedan sufrir.

  • Comprimidos:

Son los más innovadores y tienen un efecto muy rápido. Se le deben administrar a nuestro animal o bien 1 vez al mes o bien cada 3 meses, dependiendo de la marca comercial.

Su gran ventaja es que actúan desde dentro por lo que no hay que tener precauciones como esperar para bañar a nuestra mascota como en el caso de las pipetas o aplicarlos de forma uniforme como ocurre con los sprays.

Como vemos, las opciones son muchas a la hora de prevenir a nuestro perro o gato frente a los parásitos externos. Eso sí, decide con la ayuda de tu veterinario cuál es la más adecuada para tu animal, qué dosis necesita o cómo aplicarla.

De su correcta utilización dependerá su eficacia.


en coche con tu perro

De viaje con tu mascota y sin mareos

En breve estrenaremos primavera y con ella, nuevas escapadas, viajes a la playa, al monte, a pueblos familiares y ciudades por descubrir. Una ocasión en la que disfrutar todos, incluida tu mascota.

Pero, ¿qué hacer cuando lo que se presenta como un viaje perfecto para escapar de la rutina a tu peludo le provoca un mal rato, con mareos e incluso vómitos?

Sí, es muy habitual que las mascotas no lleven del todo bien los viajes en coche y autobús, principalmente y esto hace que incluso nos planteemos no llevarlo con nosotros por ahorrarle el mal trago.

Pero no, no tienes por qué renunciar a esa escapada perfecta estas vacaciones en compañía de tu mejor amigo.

Estos son algunos pequeños consejos con los que conseguirás que tu mascota te acompañe en la próxima escapada sin que esto se convierta en un calvario para ella y, cómo no, para ti.

Un viaje sin mareos

Lo primero que tenemos que tener claro es que la mayoría de perros se marean más por ansiedad que por el propio movimiento del coche. Así, el primer paso será intentar que tu mascota pierda el miedo que le genera viajar en coche o autobús.

Para ello, intenta que tu perro se familiarice con el vehículo. Súbelo, con el coche parado, que lo huela e inspeccione o, incluso, escóndele premios en él y que juegue a encontrarlos.dog on board

También puedes dar pequeños paseos en coche, trayectos cortos, con los que poco a poco se vaya a acostumbrando a ir en coche… y si pueden ser trayectos a sitios que le gusten y no solo para ir al veterinario, mejor. Un pequeño recorrido al parque que hay cerca de casa puede ser un perfecto inicio.

A la hora de iniciar el viaje, además de ese trabajo previo para que tu perro pierda el miedo al vehículo, ten en cuenta estas medidas:

  • En al menos las 3 horas anteriores al viaje evita que coma o beba para evitar que tenga el estómago lleno de alimento. También existen fármacos que previenen los mareos y combaten sus síntomas. Consulta a tu veterinario cuál es el más adecuado.
  • Antes de subir al coche, dale un buen paseo para que haga sus necesidades y se relaje.
  • Busca la ubicación ideal. El maletero suele ser el peor lugar para los perros que se marean viajando, por ello intenta colocar a tu mascota en los asientos traseros. Eso sí, siempre con los medios de sujeción homologados.
  • En el vehículo, trata de que la temperatura sea agradable y el ambiente este aireado. Si no hace demasiado frío, incluso, abre las ventanillas un poco, para que el ambiente este aireado.
  • En el recorrido, haz paradas frecuentes. Generalmente, los mareos van en relación directa con el número de horas de viaje y, además, parar y que tu mascota pueda bajar del coche y dar un pequeño paseo, le relajará.

Y, cómo no, conduce con cuidado sin acelerones o movimientos bruscos… Algo que no solo te agradecerá tu mascota sino todos. ¡Buen viaje!
 

 


perro alimentación

¿Cómo alimentar a nuestro perro? Parte I: Alimentos prohibidos

Lo cierto es que, con algunas excepciones, lejos han quedado ya los tiempos en que a los perros domésticos se les alimentaba a base de sobras. Lo restante de la dieta de sus dueños componía sin más la alimentación de prácticamente cualquier mascota.

Tal vez por ello aún existen demasiadas dudas a la hora de decidir qué dar de comer a nuestro perro.

Como decíamos, alimentar a nuestra mascota con la misma dieta que nos alimentamos nosotros no es recomendable ya que el sistema digestivo de nuestro perro es distinto al nuestro y, generalmente, nuestra dieta resulta para ellos demasiado salada, con exceso de proteínas pero pobre en minerales o nutrientes esenciales.

Existen también los defensores de la carne cruda y, aunque podríamos pensar que es la alimentación natural de los canes, lo cierto es que ésta podría contener bacterias que le provoquen distintas enfermedades.

perro comida

Lo mismo sucede con los que defienden alimentarles con huesos, una opción muy peligrosa en el caso de pequeños huesos ya que podrían astillarse al morderlos y provocarle daños graves al tragarlos, e incluso en el caso de los huesos más grandes, ya que pueden provocar obstrucciones intestinales.

Alimentos prohibidos

Existen además alimentos presentes en nuestra dieta que no solo no son recomendables para nuestros perros sino que están absolutamente prohibidos. Aunque existen discrepancias en cuanto a cuáles son exactamente estos alimentos y muchos discuten su toxicidad en función de la cantidad, prácticamente todos los profesionales coinciden en estos 10:

  • El chocolate, sobre todo el cacao o chocolate en polvo. Cuanto más negro, más peligroso.
  • La cebolla y en menor medida el ajo.
  • El café y cualquier bebida con cafeína.
  • Las uvas pasas y las uvas, incluso en pequeñas cantidades.
  • Las nueces de pecán.
  • Los chicles sin azúcar y cualquier alimento que tengo xilitol.
  • Huesos y pepitas de fruta.
  • Bebidas alcohólicas: contienen etanol, muy tóxico para los perros.
  • Aguacate: Es muy alto en grasas y puede causar varios problemas digestivos en el perro, como ser dolores de estómago, diarrea, vómitos, entre otros.
  • Lácteos: Aunque en este tema existe una gran controversia, lo mismo que ocurre con las personas, lo que sí es cierto es que la leche tiene lactosa y en grandes cantidades no puede ser asimilada porque el animal no cuenta con la enzima encargada de esta “tarea” en el organismo. Provoca problemas digestivos serios, vómitos, diarreas e intoxicación.

Así pues… ¿qué le damos de comer a nuestra mascota? Afortunadamente, hoy en día todos somos conscientes de la importancia que tiene ofrecer una dieta equilibrada a nuestros animales, adaptada a su edad, actividad física, peso e incluso raza y en el mercado existe una amplia gama de alimentos para perros nutricionalmente equilibrados y diseñados para las necesidades específicas de tu amigo de cuatro patas.

Seguiremos informando…


procesionaria en suelo

La procesionaria, una oruga mortal para tu mascota

Una pequeña oruga que sin embargo encierra uno de los mayores peligros para tu mascota. Así es la llamada procesionaria del pino, una diminuta larva, científicamente denominada Thaumetopoea pityocampa, cuyo cuerpo está recubierto de finos pelos que contienen una toxina llamada Thaumatopina.

procesionaria

Aunque generalmente su principal desarrollo se da en primavera, cuando abandona el nido y formando una hilera comienza a desplazarse en procesión (de ahí su nombre) en busca de árboles que invadir, son varias las alertas ya en estos días de numerosas localidades en las que la procesionaria ha comenzado a verse en parques y jardines.

¿Qué hace a esta oruga tan peligrosa?

La procesionaria es un peligro real y en ocasiones mortal para perros y gatos. Presente en pinos, cedros y abetos y aunque pueda parecer inofensiva por su pequeño tamaño, esta oruga está cubierta de finos pelos que contienen una grave toxina, convirtiéndolos en prácticamente unos dardos envenenados.

Al verla moviéndose por el suelo o intentando trepar por el tronco de un árbol, seguro que despiertan la curiosidad de nuestras mascotas y al intentar olerla, chuparla o simplemente rozarla, se produce la grave intoxicación.

Los síntomas son claros e inmediatos: una gran irritación cutanea en la zona afectada, normalmente la nariz, lengua, boca o garganta, que comenzará a mostrar un color sonrojado y a inflamarse.

procesionaria oruga

Como consecuencia, nuestra mascota intentará rascarse con las patas, dejará la lengua fuera de la boca por la inflamación, se mostrará excitado y nervioso e incluso podría llegar a vomitar.

Si una procesionaria pica a nuestro perro, lo más importante es intentar mantener la calma y lavar inmediatamente la zona infectada con agua limpia.

Tras ello, acudir urgentemente a un veterinario que, generalmente, le administrará corticoides de acción rápida para trata la inflamación, el principal problema de este tipo de picaduras y que podría incluso provocar que nuestro perro muera por asfixia.

Una pequeña oruga pero que, como vemos, podría suponer a nuestro animal el peligro más grande.