¿Cómo proteger a tu mascota de los parásitos externos?

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¿Cómo proteger a tu mascota de los parásitos externos?

Pulgas, garrapatas, mosquitos, piojos… Los enemigos de nuestras mascotas son muchos y, aunque de pequeño tamaño, grandes en los daños que pueden producir.

Estos pequeños animales pueden llegar a transmitir a nuestros perros y gatos algunas enfermedades de especial gravedad como son la leishmaniosis, rickettsiosis, babesiosis, dirofilaria, entre otras.

Lo cierto es que, salvo el mosquito de la Leishmaniosis, el flebótomo que afecta a nuestros canes, que únicamente es activo en temperaturas superiores a los 15 ºC, el resto está presente durante todo el año  y, por ello, saber cómo mantenerlos lejos de nuestros animales es muy importante.

La primera medida que tenemos que tomar es mantener una rutina higiénica adecuada algo que puede parecer básico pero que es esencial y puede evitar muchos problemas.

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El cepillado diario, por ejemplo, de nuestra mascota puede ayudarnos a encontrar y eliminar parásitos como garrapatas o larvas así como para detectar a tiempo pequeños bultos, heridas o marcas síntoma de alguna infección como podría ser la Leishmaniosis.

Pero además de ello, debemos saber que existen distintos productos antiparasitarios en el mercado que, incluso en épocas y en lugares con mucha carga de parásitos, podremos combinar.

Conocer cuáles son estos antiparasitarios, cómo funcionan y en qué casos resultan más recomendables nos ayudará a mantener sano y a salvo a nuestro animal.

  • Pipetas:

Una sola aplicación sobre la piel y tu mascota libre de parásitos. Estas pequeñas ampollas contienen la dosis líquida necesaria para aplicar sobre el cuerpo del perro.

Las hay que actúan contra pulgas, contra garrapatas o contra los mosquitos y las hay que actúan contra todos estos parásitos.

Su efecto suele ser, en casi todos los casos, mensual, y aunque también existen algunas marcas resistentes al agua, en general es mejor si quieres bañar a tu perro, hacerlo dos días antes o dos días después de aplicar la pipeta, para que el producto sea realmente eficaz.

  • Collares:

Al igual que en el caso de las pipetas, existen collares contra pulgas, contra garrapatas o contra los mosquitos y los hay que actúan contra todos estos parásitos.

Tan solo hay que colocarlos en el cuello de nuestra mascota y, según la marca comercial, su efecto dura entre 6 y 8 meses.

Es la opción más duradera y por lo tanto una opción sencilla y cómoda salvo que tu animal tenga la piel muy sensible o sea alérgico ya que en ese caso el collar puede producirle picores y enrojecimiento de la piel.

Tampoco son la mejor opción en hogares donde conviven varios perros que se laman o puedan morder los collares jugando entre ellos, ya que podrían intoxicarse por ingestión accidental.

  • Spray:

Es una opción muy cómoda y que actúa de manera inmediata. Tan solo necesitamos rociar a nuestra mascota por todo el cuerpo a contrapelo, con cuidado de que no le caiga en los ojos, los principios activos se distribuirán sobre la piel y mantendrán al animal protegido.

Para su aplicación, es aconsejable que usemos guantes y que masajeemos suavemente a nuestra mascota para conseguir la perfecta absorción del spray.

Siempre viene bien tener un bote de spray antiparasitario en casa, ya sea para reforzar la protección de forma puntual antes de una salida al campo, o para erradicar rápidamente cualquier infestación inesperada que nuestras mascotas puedan sufrir.

  • Comprimidos:

Son los más innovadores y tienen un efecto muy rápido. Se le deben administrar a nuestro animal o bien 1 vez al mes o bien cada 3 meses, dependiendo de la marca comercial.

Su gran ventaja es que actúan desde dentro por lo que no hay que tener precauciones como esperar para bañar a nuestra mascota como en el caso de las pipetas o aplicarlos de forma uniforme como ocurre con los sprays.

Como vemos, las opciones son muchas a la hora de prevenir a nuestro perro o gato frente a los parásitos externos. Eso sí, decide con la ayuda de tu veterinario cuál es la más adecuada para tu animal, qué dosis necesita o cómo aplicarla.

De su correcta utilización dependerá su eficacia.


Leishmaniosis, la grave enfermedad que como dueño de un perro debes conocer

Pérdida de pelo y peso, aparición de lesiones como úlceras y descamación, atrofia muscular, apatía, dolor articular y cojera, anemia, diarrea, fiebre… Los síntomas son muchos y su causa una misma: la leishmaniosis, una enfermedad que afecta a perros y al hombre, de carácter infeccioso y que, si se diagnostica tarde o no se trata, puede resultar mortal.

¿El culpable? El flebotomo, un insecto, muy parecido a un mosquito, especialmente presente en el área del Mediterráneo y muy activo durante las primeras y últimas horas del día, sobre todo en los meses más cálidos del año.

Concretamente, las regiones más afectadas en nuestro país son las de Aragón, Cataluña, Madrid, Baleares, Levante, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León y, aunque es cierto que entre junio y octubre es la época de mayor riesgo, el cambio climático ha hecho que se alarguen los meses en los que el flebotomo es más activo y por tanto, la precaución deba extenderse todo el año.

Son las hembras de este microscópico insecto las que, si pican a un perro infectado y luego a otro sano, pueden transmitir a este último un parásito, la Leishmania, responsable de la enfermedad.

Más de 385.000 perros se ven afectados cada año por esta enfermedad en nuestro país y conocer sus síntomas y, sobre todo, cómo prevenirla resulta esencial para dueños y profesionales.

Diagnóstico

Los síntomas de la Leishmaniosis hacen que no sea fácil diagnosticar la enfermedad ya que, comunes con otras enfermedades, pueden hacer que se confundan o pasen desapercibidos.

Lo mismo sucede con el periodo de incubación de esta infección que puede ser de varios meses, con lo que muchos perros pueden estar infectados sin dar muestras de la enfermedad durante mucho tiempo.

Así pues, para obtener un diagnóstico preciso de leishmaniosis, el profesional veterinario necesitará realizar un análisis de sangre que le permita analizar componentes parasitológicos, serológicos y moleculares, para así de verdad detectar la enfermedad y establecer un diagnóstico firme.

Tratamiento

Aunque es cierto que, de momento, no existe un tratamiento definitivo para la leishmaniosis, actualmente existen multitud de opciones terapéuticas que pueden controlar la enfermedad de forma eficaz, reduciendo el número de parásitos activos en nuestro perro, por un lado, y estimulando su propia capacidad de respuesta contra la infección, por otro.

Además, los efectos en los órganos internos del animal afectado pueden tratarse con medicamentos específicos cada vez más eficaces.

Leishmaniosis canina, qué es y cómo prevenir esta enfermedadDetectar la enfermedad a tiempo hará que, aunque sometido a un tratamiento largo, con controles periódicos de por vida, prescritos y supervisados por un veterinario, nuestro animal pueda superar la Leishmaniosis y que esta no sea mortal para él.

Prevención

Sin duda, estamos ante una enfermedad frecuente y con las peores consecuencias por lo que, más que nunca, resulta esencial prevenir su aparición en nuestra mascota.

Para ello, como este insecto es más activo en las horas nocturnas, si podemos debemos evitar sacar de paseo a nuestro perro durante ese tiempo o, incluso, tratar de evitar que nuestros perros duerman al aire libre.

Pero sobre todo es clave que protejamos a nuestro perro con fármacos repelentes para el mosquito como pipetas y collares antiparasitarios además de vacunas para estimular su sistema inmune y tratar de que este a salvo de esta enfermedad.